Polilla
Esta es la historia de una pequeña hada llamada Polilla.
Polilla vive en un lugar situado en lo mas profundo de un bosque donde las hadas, duendes y otros seres fantásticos comparten su mágica existencia.
Por si no lo sabéis os diré que las hadas son seres que existen hace muchísimo tiempo.
Les gusta mucho la música, cantar y bailar.
No necesitan llevar mucha ropa porque no son nada frioleras.
Las hadas mas jóvenes se distinguen por ser muy traviesas, nunca se sabe que están tramando.
Las hadas están siempre muy ocupadas; no creáis que se pasan el tiempo bailando ¡qué va! , atienden cosas muy importantes.
Solo se les puede ver si ellas quieren y aunque suelen habitar en lo más recóndito de los bosques, arroyos, fuentes y árboles; en ocasiones están cerquita de nosotros.
Hay diferentes tipos de hadas. Las Hadas del Aire controlan los vientos.
Las Hadas del Fuego tienen el control del fuego y las tormentas
.
También están las Hadas del Mar, su vida transcurre en el mundo marino, y se encarga de velar por los barcos en momentos de peligro.
Polilla pertenece al grupo de Las Hadas del Aire, es una criatura etérea, minúscula, sutil y traslucida. Es muy servicial aunque como todas las jóvenes, ruidosa y un poco despistada.
No hay ninguna hada que se parezca a otra. Nuestra hadita nació con la piel dorada mezcla de polen y polvo de mariposa.
Nació un día al alba, cuando la luna se despide para dar paso al sol.
Sus alas son como delicados pétalos de flor; sus ojos de color miel. Su voz un dulce susurro igual al sonido del agua en los arroyos y sabe cantar canciones de tierras lejanas que nadie mas que las hadas han visto.
Baila sobre las ramas de los árboles con sus ligeros piececillos y puede alzar el vuelo y subir muy alto o descender para descansar sobre los frescos y verdes prados y sentarse a beber el rocío que guardan para ella las azucenas.
Se acerca pocas veces a los humanos, porque son incrédulos y no se atreven a verla. Solo de vez en cuando sus ojos ven otros ojos que saben que existe, y entonces les regala sus dones mas preciados.
Cuando el sol brilla con fuerza Polilla se cobija en el dulce regazo que le ofrece el bosque mientras todo se prepara para un nuevo día en el que nacerán nuevas flores y seres que llenaran de vida la Tierra.
Uno de los trabajos de Polilla es recolectar las frutas silvestres maduras. A las hadas les gustan mucho las frutas y también a los animalillos del bosque así que ya veis que es un trabajo muy importante. Como también lo es vigilar el olor de las flores seria un desastre que una margarita oliera a rosas ( por ejemplo)
En otoño en el fondo del bosque se arremolinan dorados montones de hojas secas que crujen cuando las apretamos con nuestras manos y que vuelan muy alto cuando las esparcimos a puñados por el aire.
Para las Hadas del Aire ha llegado el momento de descansar antes de que llegue el duro invierno y la nieve y el viento helado las sobrecarguen de trabajo porque es entonces cuando más tienen que cuidar de los bosques y sus habitantes.
A Polilla le gusta perseguir luciérnagas, jugando al escondite entre los árboles, pasear a lomos de
las mariposas.
El Viento resulta un poco molesto pero a las Hadas no les importa que sople con alguna fuerza.
Es cierto que les causa un poco de trabajo porque suele arrancar hojas a los árboles y pétalos a las flores y ellas deben procurar que todo este en orden pero también tiene su lado bueno. Deja sitio para que broten las hojas nuevas y envía lejos las semillas de las flores para así poder crecer en muchos lugares distintos.
Pero lo que más les gusta a las Hadas es que el Viento les cuente alguna de las miles de historias que sabe, porque el escucha todas las palabras que se pronuncian en el mundo.
Vivir en las ciudades es algo que no les gusta nada, pero eso no quiere decir que no las visiten nunca. Al contrario, acuden cada noche, porque cada noche hay deseos que realizar, ilusiones que cumplir y sueños que atender.
Cuando las luces se apagan y en la ciudad se hace el silencio las hadas llegan a velar el descanso de los humanos que creen en ellas y hacen sonreír a los niños que duermen.
Cuando te duermas hazlo pensando en las hadas y en los lugares mágicos donde viven y quizás te lleven a un largo paseo entre las nubes y cuando despiertes serás mucho más feliz.
Durante muchos meses las Hadas esperan la llegada de la Primavera.
Con el florecer de los árboles empieza la estación mas dulce del año; la que prefieren las hadas, la que entibia el aire y calienta la tierra la que permite que todo en la Naturaleza se renueve, germine, crezca...
Un día en un claro del bosque, cuando los primeros rayos del sol se colaban entre los árboles Polilla se topo con un duende que le miraba fijamente.
Los duendes aunque habitan en muchos sitios no hay duda que prefieren el contacto con la Naturaleza y la vida en libertad.
Los bosques están llenos de duendes aunque al igual que las Hadas los humanos son casi siempre incapaces de verlos.
Este era un duende chiquito de mirada burlona de aspecto mas o menos humano aunque de rasgos exagerados.
Polilla ya lo había visto antes por ahí, pero nunca antes había hablado con él.
Sabia que era un Duende Bueno y pertenecía a la familia de los Ángeles.
En los bosques la presencia de estos duendes, es igual de decisiva que la de las hadas para la vida de todos sus habitantes. ¿Acaso
no os habíais preguntado quienes curaban las heridas de los anima
litos, quienes les enseñaban el tiempo que iba a hacer o enseñaba a cantar a los pájaros? Además advierten a las ardillas que deben cuidar sus dientes y no intentar romper con ellos todo lo que encuentran.
A pesar de sus recomendaciones no hay día que no tengan que correr en auxilio de alguien. Han aprendido de sus mayores el arte de curar y tienen unos hospitales muy bien organizados.
En la espesura del bosque, allá donde la bruma tarda mas en desaparecer, existen lugares especiales para las Hadas.
Son espacios mágicos, solo con ocidos por ellas. Rincones y claros perdidos entre los árboles son refugios ideales para cuando necesitan estar solas.
Si alguna vez te encuentras en un bosque y esta tan silencioso que puedes oír el latido de tu corazón, es que has llegado a un lugar reservado al silencio de las Hadas. Respeta esa quietud y aléjate sin hacer ruido.
O quédate y aprende el silencio.

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